The Joker ¿El villano desalmado o una visión humana de hacia dónde va nuestra sociedad?

The Joker ¿El villano desalmado o una visión humana de hacia dónde va nuestra sociedad?

3 diciembre, 2019 0 Por Nora Villegas

Con la destreza de un mago ilusionista, Todd Phillips, director de la película The Joker, nos presenta a manera de héroe al que siempre fue villano: un ser humano que se procura su propia justicia, bajo su propia mano. Como en un juego de naipes, El Guasón barajó ante el público espectador las cartas en una partida conocida, nos mostró a través de la magistral actuación de Joaquín Phoenix, que la justicia, la paz y el amor han sido siempre una ilusión, un falso encantamiento, un engaño de héroe de ficción.

Hasta hace unas dos décadas, ser un villano de película era mucho más sencillo que ahora; bastaba ser la antítesis del héroe, ser desagradable, perder la compostura, no saber perder, ser parte del grupo que desestabiliza y molesta, ser tonto o incluso, con ser feo bastaba. La magnífica presentación de la historia y razón de ser del villano más famoso de la niñez, The Joker, nos ha dejado desnudos ante una nueva (y sin embargo, anterior) visión de cómo convertirse en un villano descarnado.

Lo mágico del truco es que el gran desalmado y descarnado Guasón es más parecido a alguien real, a un humano común, que el mismo héroe de la trama original.

Desde el inicio, la película presenta a un hombre llamado Arthur Fleck, quien tiene una madre, una casa sencilla, un trabajo sencillo, un círculo pequeño de gente conocida y una terapia psicológica, que en México llamaríamos “pública”. Lo que lo hace ser El Guasón es que Fleck sufre un desequilibrio mental que lo hace visible ante los ojos de los demás, que altera en ocasiones la tranquilidad y cotidianidad de otros, por lo demás, es un tipo “funcional”, como usted y como yo.

Quizá lo especial de la película es que expone cómo el más cruel villano que conocemos desde niños, trata por todos los medios de ser una persona normal, que trabaja y ama lo que hace, que tiene anhelos, que lucha por descubrir la verdad sobre sí mismo y su pasado.

Gracias a un recorte de presupuesto, Joker pierde la posibilidad de tomar terapia y con ello, la alternativa de los medicamentos de control psiquiátrico que necesitaba para funcionar sin sufrir, es decir, por una maniobra gubernamental, se queda sin control.

La película presenta las disfuncionalidades de un sistema que arrebata cualquier alternativa, no como justificante para convertirse en villano, sino como razón para formar parte de la rabia colectiva. La historia de El Guasón voltea los papeles, él como víctima, el sistema como culpable, el héroe como una lejana promesa.

Como todo un héroe, The Joker lucha por encontrar la verdad sobre sí mismo y su pasado, lucha por aclararlo y conciliarse con él, intenta todo para que la bondad lo reconozca y se ajuste a su actual condición, enfrenta a un sistema que no lo reconoce como hijo; pero encuentra que las mentiras, la corrupción, la violencia, la intolerancia, la trampa, el poder, la necedad y la indiferencia conforman la normalidad de una realidad que debe matar para poder sobrevivir.

“Por favor, amo mi trabajo, no me lo quite” suplica por teléfono Arthur a quien lo empleaba como payasito, es quizá la más conmovedora escena que vi en la película. El más cruel y demente villano con el que crecimos, reconoce la lealtad en las personas, ensaya para ser mejor, comprende a los demás, es empático y sensible.

A través de esta película, se nos muestra cómo al sistema no le basta con tener individuos productivos y funcionales, ya no basta con ser normal. No es suficiente con respetar sus reglas, satisfacer sus necesidades y proteger sus intereses, no es suficiente morir o matar; el sistema quiere más, nos está pidiendo el siguiente paso.

El sistema social cambia las reglas del perverso juego que él mismo hizo; ya no se trata de respetar las reglas y funcionar, ya no se trata de ser igual y no pensar y consumir; ahora se trata de tener una misma forma, una misma máscara para que nadie se pueda reconocer, para que cada héroe de sí mismo guarde su identidad, sea cual sea.

La estructura de poder y de consumo advierte a los más vulnerables de no transgredir ni siquiera sus propias formas del pensamiento, nos necesita incapaces de diferenciar, y por lo tanto de transformar nuestra risa en llanto y viceversa. Para el nuevo orden mundial, el villano es quien reclama el último recurso para poder ser humano: la posibilidad de ser él mismo. Villano es aquel que reclama identidad, aquel que se salva de la muerte, quien camina bailando, quien avanza feliz a cumplir su más profundo sueño, villano es aquel capaz de matar la realidad que lo lastima tal y como está hecha.