Cuando el otoño llega

Cuando el otoño llega

2 octubre, 2019 0 Por Oscar Manuel Quezada

 

En un futuro inmediato, quizás, el aborto, será más que legal y obligatorio; cuando nos alcancen las calamidades, y el agua, se racione por habitante, en dosis mínimas para la sobrevivencia. Las razones son conocidas, sin embargo, la resistencia y el conflicto de intereses capitalistas abonan a la inmediatez.

De seguir ante la indiferencia y el recuerdo del pasado, recreando lo generoso de la naturaleza, y este recuerdo, no sirva para tomar medidas contundentes, como siempre, otros decidirán por nosotros, sobre el derecho a la vida, quién sí, y quién no, en ese esquema cabremos todos los seres vivos.

Frenar todo lo innecesario que atenta contra la calidad de vida, de menos, a partir de hoy y a cien años más, los años necesarios para frenar la crisis que enfrenta el planeta, y lo otro, el aborto no sea obligatorio. La escases de aire sería catastrófico, “Cierto, la mayoría respira sin darse cuenta, sin pensar en ello; que les falte el aliento un día y verán cómo el aire, convertido en problema, se transforma en una obsesión de cada instante”, lo planteaba el filósofo E. M. Cioran. Los suelos fértiles al igual que los bosques y las selvas que son nuestros pulmones, necesitan de un reposo.

Ya no cabe en ninguna geografía de ningún país, un desarrollo donde se tenga que sacrificar un árbol, no, de momento, por más que nos digan que es sustentable, al generarlo inmediatamente se vuelve insustentable. La economía de un país ya no debe de basarse en el esquema de inversión, donde la construcción sea un parámetro para medir la propia economía.

En el caso de México, tenemos que ser muy estrictos, el trazo de nuevas vías de comunicación tendrán que suceder para unir comunidades marginadas. Proyectos como el tren maya, llegan tarde, más que una simple vía de comunicación, hoy día representa un atentado a la propia naturaleza, de igual manera, el posible proyecto de la carretera que uniría el Golfo de México con el Océano Pacífico, pensado en los Estados de Veracruz-Oaxaca-Chiapas, un proyecto del que poco se habla pero camina como un proyecto de Estado, representaría otro crimen que quedaría impune.