¿Está pensando en comprar unos Jeans? Piénselo dos veces, la producción de mezclilla está acelerando el desbasto de agua en 10 estados del país

¿Está pensando en comprar unos Jeans? Piénselo dos veces, la producción de mezclilla está acelerando el desbasto de agua en 10 estados del país

26 agosto, 2019 0 Por J. Jesús Lemus

Dentro de la industria textil, solo considerando su afectación ambiental con base a las emisiones contaminantes en aguas de desecho, el que se considera más dañino es el sector de la elaboración de mezclilla, del que existen en nuestro país al menos 272 empresas, la mayoría de ellas asentadas principalmente en 10 entidades del país: Tlaxcala, Hidalgo, Coahuila, Durango, Querétaro, Aguascalientes, Guanajuato, Puebla, Jalisco y Estado de México.

La mezclilla es de todos los textiles la tela más popular y durable, pero también la más contaminantes. Desde su aparición –a finales del siglo XVIII- a la fecha, es la tela que más se emplea en la elaboración de prendas de vestir. Y por lo mismo es el proceso industrial que representa uno de los focos de contaminación industrial hacia el medio ambiente de mayor afectación, que llega ya al nivel de peligroso.

Según la Cámara Nacional de la Industria del Vestido (CANAIVE), México se reconoce en el concierto internacional como uno de los principales países productores de prendas de vestir de mezclilla. De tal nivel es esta producción que la planta textil asentada en México es la principal competidora de la industria textil china, la que al cierre del 2018 mantenía el predominio de los mercados internacionales.

Embelesado por las cifras alegres de los ingresos en dólares que representa para la macroeconomía, el gobierno mexicano poco o casi nada ha reparado en la forma en que la industria de la mezclilla se hace para sostener sus niveles de producción en nuestro país; a la par del consumo de los mantos freáticos se asoman también los brotes enfermedades que se registran en las zonas aledañas a estas empresas, donde –como ya quedó expuesto- existe una relación directa en el índice de enfermedades, entre ellas el cáncer, con las aguas de desecho que generan estas fábricas.

Un estudio de caso de este problema se puede encontrar en Puebla, en los municipios de Teziutlán y Tehuacán, en donde operan 14 de las 42 fábricas de mezclilla más importantes del país, que a su vez posicionan a esta entidad como el nuevo epicentro de la fabricación de este textil, con un costo social que ya están pagando las poblaciones de esas dos localidades, donde se registra un elevado índice de padecimientos asociados a la contaminación del agua y del desabasto de la misma.

La instalación y crecimiento de la planta textilera en Teziutlán y Tehuacán, no es fortuita: la basta riqueza hídrica de las dos zonas ha sido el principal aliciente para la consolidación de este sector industrial. A ello se ha sumado la política económica del gobierno federal de las últimas tres administraciones que ha brindado todo tipo de facilidades a estas empresas, manifiestas principalmente en el otorgamiento de privilegios en el suministro de agua.

Así, la mayor parte de las aguas que en Tehuacán las aporta el deshielo del Pico de Orizaba, y en Teziutlán salen de los manantiales de Chignautla, son entregadas sin recato alguno a la industria textil, la que presume ser el principal generador de empleos en las dos regiones, aunque en términos reales solo ocupan a menos del 0.1 por ciento de la población económicamente activa: en Tehuacán la planta textilera solo da empleo a 2 mil 600 personas, y en Teziutlán a menos de Mil 700 personas.

Pero el aporte económico, innegable para un reducido sector de estos dos municipios, no se equipara con el daño que se manifiesta al ambiente y a la salud: en Teziutlán y Tehuacán, en los últimos cinco años, han venido en aumento los padecimientos de cáncer, los que se ha convertido en la cuarta causa de muerte entre estas población, de acuerdo a los datos oficiales del Comité Estatal de Información y Estadística del Estado de Puebla.

En Teziutlán, con una población de 97 mil 590 habitantes, a causa de la actividad industrial en general –donde una de las más importantes es la del sector textil- se registra uno de los índices de defunción infantil más altos de Puebla, cuantificado en 44.69 por cada 10 mil habitantes,[1] donde las principales causas de muerte son padecimientos que tienen que ver la escasez de agua o la contaminación de esta, en donde destacan las enfermedades gastrointestinales, del riñón y del tracto respiratorio, y donde también el cáncer en cualquiera de sus manifestaciones se asoma como la sexta causa de muerte entre la población en general.

Por su parte, en el municipio de Tehuacán, donde oficialmente viven 319 mil 375 personas y que también cuenta con una creciente actividad industrial empujada principalmente por la textil, se tiene un índice de mortalidad infantil de 26.67 por cada 10 mil habitantes,[2] en donde, al igual que en Teziutlán, las principales causas de deceso son enfermedades del tracto intestinal, hígado, riñón y vías respiratorias, que guardan una estrecha relación con la contaminación del agua o la escasez de la misma.

Hay que resaltar que en esta localidad al sur oriente del estado, la principal causa de muerte que se reconoce entre la población en general, principalmente adulta, de acuerdo a las estadísticas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), son las enfermedades del hígado, las que mantienen una incidencia de 60 personas al año, por cada 100 mil habitantes, que en si representa la cifra más elevadas en cuanto a afecciones hepáticas, no solo del estado de Puebla, sino de todo el país.

Entre las cinco principales causas de muerte que se registran en Tehuacán, al menos tres de ellas están relacionadas directamente con la contaminación que generan las fábricas de mezclilla; según cifras de la Secretaria de Salud de Puebla, por cada 100 mil habitantes por enfermedades del hígado, cada año mueren 60 personas, por enfermedades del corazón fallecen 47 y por tumores malignos fenecen otras 46.

La industria textil tiene sus claroscuros, dijo el maestro Iván Zarate Temaxtle, director del departamento de ingeniería industrial del Instituto Tecnológico de Tehuacán, quien habló para esta investigación, y que tras reconocer el aporte que hace la industria textil a la economía de la zona, mediante la generación de empleo, reconoció la afectación que sufre la población a causa de la emisión de contaminantes nocivos en forma casi permanente.

“Las fábricas de mezclilla asentadas en Tehuacán son focos permanentes de contaminación, pues todas las aguas negras, que contienen altos niveles de residuos tóxicos, son destinadas, en la mayoría de los casos sin ningún control, a los arroyos que desembocan en los ríos de la zona, de donde muchos de esos residuos se filtran hacia los mantos freáticos”, explicó Iván Zarate.

Entre los contaminantes más peligrosos, los que podrían estar relacionados directamente con el brote de enfermedades, considero el catedrático “son los compuestos de potasio, los que son utilizados de manera permanente para realizar el lavado de la mezclilla, a fin de poder fabricar prendas de vestir que son demandadas por la moda”.

El académico también reconoció que, si no fuera por la generación de empleos de este sector, la región de Tehuacán, con una población superior a los 350 mil habitantes, sería de una de las zonas más pobres no solo de puebla, sino de todo México, pues aquí el índice de migración se estima entre los 25 a los 30 habitantes por cada 10 mil.

La opinión de Iván Zarate Temaxtle sobre el efecto contaminante que genera la industria de la mezclilla en Tehuacán, coincide con lo expuesto en el estudio “Hilos Tóxicos” de Greenpeace, en donde se expone el papel de la industria textil en la contaminación de los ríos en México, el que asegura que en estudios realizados por esa organización se ha encontrado “una amplia gama de sustancias peligrosas en aguas residuales” que son depositadas sin ninguna regulación por las empresas fabricantes de mezclilla, y que podrían estar relacionadas con la prevalencia del cáncer.

Por eso no es extraño que, en Tehuacán, en donde la principal causa de muerte son los padecimientos hepáticos, entre ellos el cáncer de hígado, tenga una relación directa con el boom de la industria textil, pues los índices de esta enfermedad se han registrado al alzado a partir del 1990, año en que comenzó a asentar aquí la industria textilera de fabricación de mezclilla, la que a su vez comenzó con las descargas de aguas toxicas –todas a cielo abierto- sobre los cauces que cruzan gran parte de la zona poblacional.

Las cifras de decesos por tumores malignos, principalmente a nivel de estómago y cerebro, que se registra en Tehuacán, es una de las más elevadas del país. Esta región compite con las cifras negras de este tipo de padecimientos que se registran en áreas de alta contaminación por la industria minera, como Cananea, en Sonora, Guadalupe y Calvo, en Chihuahua, y Aquila, en Michoacán, donde el promedio de muertes por tumores cancerígenos se ubica en los 15 personas por cada 10 mil habitantes.

Tehuacán se encuentra emparejado en las cifras de tumores cancerígenos y cáncer de hígado con las que se registran en Aguascalientes y Querétaro, en donde también operan fábricas de mezclilla, y donde los niveles de contaminación de las aguas residuales son similares a las que Greenpeace ha detectado y denunciado en algunas regiones textileras de China.

Desde hace más de 30 años, la industria textil en Tehuacán se ha convertido en uno de los motores más importantes de la economía local; la instalación de empresas fabricantes de mezclilla en esta zona es lo que hizo que entre el año 2000 y el 2005, esta región de Puebla fuera la primera del país en registrar una tasa cero de desempleo.

Beneficio Económico de Alto Costo

Este sector industrial, dijo Rafael Flores Mendoza, jefe del departamento de investigación de estudios profesional del Instituto tecnológico de Tehuacán, es el que de alguna forma ha ayudado a erradicar la pobreza extrema en esta parte del centro del país, pues la ocupación de mano de obra, que se estima en más de 36 mil personas, beneficia a poblaciones aledañas de los estados Veracruz y Oaxaca.

Pero ese beneficio económico, en Tehuacán se ha tenido que pagar a un alto costo: más allá del brote de enfermedades incurables y el deterioro ambiental que generan los residuos toxico en las descargas de aguas negras, ya se observa la inutilidad de cauces que alimentan no solo a los ríos de la zona, sino los mantos freáticos que una vez fueron reconocidos por su pureza de agua.

La descarga de las aguas negras de las fábricas de Mezclilla, de acuerdo a datos del sistema municipal de agua potable de Tehuacán, se registra en al menos 17 puntos dentro de la zona urbana, la que se deposita en los cauces sin ningún tipo de tratamiento, porque la mayoría de las industrias no cumple con el requisito de una planta tratadora de aguas.

Las cuencas hidrológicas afectadas por las industrias fabricantes de mezclilla, en donde la propia Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) ha promovido sanciones para al menos siete plantas industriales en los últimos tres años, son las de los ríos Papaloapan, Atoyac, Salado, Blanco y Acatlán, que son también los sitios en donde los índices de enfermedades cancerígenas van en aumento.

El efecto contaminante de la industria textilera en Tehuacán, no solo se observa en el deterioro de los cuerpos de agua y en el incremento de las enfermedades incurables entre la población, también ha empujado a otros sectores industriales al cese de actividades, como es el caso de la industria refresquera, algunas de cuyas plantas han dejado de operar ante a falta de agua, que también estas demandan en exceso.

Desde la década de los 30’s del siglo pasado, la región de Tehuacán fue el punto de interés para que empresas como Pureza de Tehuacán, El triunfo, La Covadonga, Garci-Crespo, Manantiales Peñafiel, Balseca y Etiqueta Azul, decidieran establecerse en la zona para el embotellado del agua, dadas las características naturales y la abundancia de los mantos freáticos.

El atractivo para las embotelladoras de refrescos fue la comercialización del agua mineral mundialmente conocida como Agua de Tehuacán, la que tenía como principal característica su sabor de agua carbonatada, con contenidos de sílice, cloro, manganeso, calcio, fierro, litio, magnesio, potasio, sodio, sulfúricos y compuestos fosfórico, nítricos y tetrabóricos, en porciones saludables.

Ahora ese atractivo prácticamente ha desaparecido debido a los elevados índices de contaminación que generan las fábricas de mezclilla, cuyos residuos tóxicos se han comenzado a filtrar a los manantiales que alimentan a algunas de las empresas embotelladoras, que a pesar de ello siguen operando en la zona, en donde algunas plantas ya han cerrado.

Oficialmente la mayoría de las plantas refresqueras que han cerrado sus actividades en Tehuacán, lo ha hecho a causa de problemas financieros, pero versiones de funcionarios públicos de la administración municipal, indican que la causa del cierre de por lo menos cinco embotelladoras en los últimos tres años es la contaminación del agua destinada al embotellamiento para su comercialización.

A la fecha las plantas de embotellado del Agua de Tehuacán que han tenido que cerrar, son Aguas de Tehuacán, Garci-Crespo, Balseca, San Lorenzo y San Francisco, las que dejaron en el desempleo a más de 780 trabajadores en conjunto, los que se han tenido que incorporar a las plantas fabricantes de mezclilla, que es la principal oferta laboral en esta zona de Puebla.

La industria de la mezclilla en México, es una de las más reconocidas a nivel mundial dentro del sector textilero, ello ha hecho que nuestro país se convierta en el primer suministrador de esta tela para el mercado de Estados Unidos, al que abasteció en el 2017 con más de mil 783 millones de metros cuadrados de tela.

Pero no sólo eso, México también es el principal maquilador de prendas confesionadas para marcas de renombre como Levi’s, Furor, Diesel, Gap, Polo Jeans, Hollister, Grypho, Calvin Klein, Mossimo, Pepe Jeans, Tommy Hilfiger y Guess, las que imponen tendencia en la moda, sin importar el impacto socio ambiental que deja la fabricación de sus prendas, el que es tolerado por la autoridad federal.

El Gobierno Ve, Pero no Observa el Problema

La tolerancia del gobierno mexicano a la depredadora labor de la industria textil, no solo se manifiesta en la omisión del problema de contaminación y sus efectos nocivos en la salud. También se evidencia en el desproporcionado uso del agua que realiza ese sector, pues aunado a los altos volúmenes concesionados, también destaca la opacidad con la que se hace esa extracción de agua.

Según se observa en el Registro Público de Derechos de Agua, son cientos de empresas del sector textil, que aun cuando se sabe de los grandes volúmenes de líquido que utilizan en sus procesos productivos, no manifiestan tener ninguna concesión oficial para ello, lo que hace presumir, igual que en los casos de las plantas automotrices, cerveceras y refresqueras, que gran parte del agua utilizada la extraen de manera ilegal de los sistemas locales de suministro de agua a la población.

Antes de revisar algunos casos en particular de como la industrial textil también contribuye al agotamiento de las reservas de agua, a las que cada vez es más difícil que acceda la población, hay que referir que para la elaboración de un solo pantalón de mezclilla se necesita en promedio 2.8 metros cúbicos de agua,[3] esto sin considerar que la huella hídrica que deja la producción de algodón es aún mayor, pues producir una tonelada de esa materia prima requiere, desde la siembra del algodón hasta su industrialización, en promedio de 9 mil 113 metros cúbicos de agua.

Ahora bien, para elaborar un pantalón o vestido de mezclilla talla promedio se requiere de un metro y medio cuadrado de tela, y aun cuando ni la Secretaría de Economía ni la Cámara Nacional de la Industria del Vestido (CANAIVE) ofrecen cifras públicas exactas sobre la cantidad de mezclilla que se produce en el país, se estima, por parte de fuentes empresariales del sector, que en promedio anual en México se fabrican 300 millones de metros cuadrados de mezclilla.

Pero no toda la mezclilla que se produce en México se queda en el mercado nacional, de acuerdo al INEGI, casi el 65 por ciento de la producción de mezclilla se destina a la exportación, por lo que del total de producción de esa tela solamente se queda en el país un equivalente promedio anual de 105 millones de metros cuadrados, con los que se elaboran casi 4 millones de prendas de vestir, mismas que le cuestan al entorno ambiental la extracción de más de 11 millones 200 mil metros cúbicos de agua, que en alguna parte, entre alguna población siempre hacen falta para atender las necesidades básicas.

En todo el país son 73 los municipios que cuentan con una o más fábricas textiles y de la industria del vestido que consumen grandes volúmenes de agua para su operación, pero en solo tres de ellos, ubicados en el estado de Puebla (Puebla, Tehuacán y Teziutlán) se concentra el 37 por ciento de la extracción de agua que hace este sector, en donde muchas de sus cifras manifiestas públicamente no empatan con la realidad.

Por ejemplo, la empresa Confecciones Textiles de Teziutlán S.A. de C.V., cuenta solo con un permiso de extracción de agua que ampara la extracción de 200 mil metros cúbicos por año, sin embargo desecha en forma anual 313 mil 775 metros cúbicos de aguas contaminadas, por lo que se mantiene en la incógnita del imaginario local de dónde se obtienen los otros113 mil 775 metros cúbicos de agua que se devuelve sucia al cauce de la Barranca de Xaltahuatl, que es un reconocido foco de contaminación.

Caso similar es el de la a empresa Industrias Textiles Golden S.A. de C.V. también ubicada en Teziutlán, la que no cuenta con ningún permiso de extracción de agua, pero si desecha 2 mil 927 metros cúbicos de aguas negras cada año, las que se depositan directamente al cauce de la Barranca Atlahyehuatl, sin importar el impacto que ocasionan en la salud colectiva de Teziutlán.

Entre las empresas textileras asentadas en Puebla, que además de impactar al entorno con la emisión de aguas negras, están contribuyendo al consumo de los mantos freáticos, también destacan Textiles La Libertad S.A. de C.V., Textiles Sermex de Puebla S.A. de C.V., Textiles Mont Blanc S.A. de C.V., La Heredera Home Textiles S.A. de C.V., Maquila, Confecciones y Textiles Geluma S.A. de C.V y Textiles El Centenario S.A. de C.V., que solo en la cabecera de la capital extraen anualmente en conjunto más de 570 mil 595 metros cúbicos de agua, es decir más de la mitad de la que se puede contener un estado Azteca.

En el municipio de Cuautlancingo, al oriente de la ciudad de Puebla opera la empresa Textiles Forca S.A. de C.V., la que si bien es cierto utiliza apenas 2 mil 080 metros cúbicos de agua al año, esa cantidad es justo la que requieren los más de 3 mil 400 habitantes de ese municipio para satisfacer sus necesidades básicas en un año, mismos que a la fecha no cuentan con el servicio de agua potable en sus domicilios.

Por su parte la empresa Textiles Morales S.A. de C.V., que se asienta en el municipio de San Martin Texmelucan, que utiliza al año 51 mil 760 metros cúbicos de agua, en una población donde más de 6 mil personas no cuentan con el servicio de agua, desecha con altos niveles de contaminación más de 31 mil 032 metros cúbicos directamente al cauce del río Atoyac, contribuyendo en forma acelerada a la degradación de este río que irriga campos de cultivos agrícolas donde ya existen “altas repercusiones en la calidad de los productos de la zona y las consecuentes afectaciones a la salud por la ingesta de los mismos”[4].

En el estado de Tlaxcala, en el municipio de Ixtacuixtla, trabaja la empresa Bekaert Textiles de México S.A. de C.V., que es considerada también una de las que más contribuyen a la contaminación del rio Atoyac, pero a pesar de que cuenta con un permiso por medio del cual se hace de 22 mil 995 metros cúbicos de agua al año, esta empresa no manifiesta oficialmente desechos de aguas residuales o al menos no cuenta con permisos del gobierno federal para ello, lo que deja ver su nivel de opacidad.

En igual circunstancia se encuentra la planta de Textiles San José de Tlaxcala S.A. de C.V., instalada en el municipio de Apetatitlán, la que a pesar de contar con un permiso por medio del cual extrae 9 mil 866 metros cúbicos de agua, casi una cuarta parte de la que se entrega en suministro a la población de la cabecera urbana de esta localidad, no manifiesta el desecho de un solo litro de agua contaminada, pese a que también contribuye a la contaminación del río Atoyac.

Entre otras textileras que también contaminan la zona de Tlaxcala, se encuentra Textiles Santa Susana S.A de C.V., ubicada en el municipio de Hueyotlipan, donde extrae de manera oficial 2 mil 800 metros cúbicos de agua, pero no cuenta con permisos para el desecho de aguas negras, pese a que toda el agua utilizada en sus procesos industriales se vierte sobre el cauce del río Soltepec, de donde de abastecer más de la mitad de los casi 15 mil habitantes que registra esta localidad.

Otra textilera que tampoco puede explicar públicamente cómo es que desecha más agua de la que está autorizada a extraer es Textiles Tenexac S.A. de C.V., ubicada en el municipio de Papalotla, donde oficialmente cuenta con la autorización para chupar en forma anual 6 mil metros cúbicos de agua, pero vierte sobre el cauce de la Barranca de Huehuexotla más de 12 ml 045 metros cúbicos de aguas negras al año.

A la lista de empresas textileras contaminantes también se suma Creaciones Textiles de Mérida S.A. de C.V., la que para su operación extrae en el municipio de Mérida 14 mil 045 metros cúbicos de agua al año, y otros 27 mil 872 los saca del suelo de Valladolid, de los que por lo menos 24 mil 082 metros cúbicos los desaloja ya contaminados sobre el cauce del rio Península de Yucatán, que es uno de los principales focos de afectación a la salud de la población del municipio de Valladolid, en donde los índices de enfermedades del hígado y riñón, han incrementado sustancialmente en los últimos cinco años, según refieren las cifras del IMSS.

En el estado de México, la situación no es distinta; en el municipio de Tlanepantla la empresa Textiles Ata S.A. de C.V., está dejando sin agua a por lo menos 6 colonias establecidas en su periferia, donde casi 5 mil habitantes reciben solo una vez a la semana el suministro de agua del sistema de agua potable local, a causa del estrés hídrico que se resiente, el que es ocasionado en gran medida por la extracción anual de más de 285 mil metros cúbicos que hace la textilera.

Pero no solo eso, Textiles Ata, a pesar de las grandes cantidades de agua que utiliza para su actividad industrial, no manifiesta públicamente a cuánto asciende el volumen de aguas negras generadas, pues en el Registro Público de Derechos de Agua aparece que no cuenta con el permiso oficial para el desalojo de aguas de desecho, lo que infiere que la mayor cantidad del fluido contaminada se destina directamente a la red del drenaje del sistema metropolitano de la Ciudad de México.

Tampoco la empresa Textiles Unidos S.A. de C.V. que se asienta en el municipio de Lerma, que reconoce utilizar para fines industriales un total de 22 mil 680 metros cúbicos de agua al año, cuenta con permiso de descargas negras -aun cuando se estima que al menos la totalidad del agua que extrae la emplea en la elaboración de telas-, pero aun así tiene conectado su sistema de desagüe directamente al cauce de río Valle de Toluca, el segundo más contaminado del Estado de México, luego del río Lerma.

En el municipio de Irapuato pasa lo contrario con la empresa Phoenix Textiles S.A. de C.V.; esta empresa no manifiesta tener ningún tipo de permiso para la extracción de agua para fines industriales, pero en forma anual cuenta con la autorización del desagüe de más 57 mil 670 metros cúbicos, los que no van a dar ningún cauce, porque no hay ninguno cercano, sino que toda el agua se destina para el riego de cultivos agrícolas y algunas áreas verdes de uso colectivo.

Ese es el mismo caso de la firma Textiles Gamatex S.A. de C.V., ubicada en el municipio de Yuriria, también en el estado de Guanajuato, donde a pesar de que oficialmente no extrae un solo litro de agua del subsuelo ni de ninguna otra fuente natural, registra un permiso para la generación de aguas negras por un volumen de hasta 4 mil 489 metros cúbicos, los que en su totalidad los entrega como agua de riego para los productores agrícolas de sus inmediaciones, donde se siembra todo tipo de hortalizas y verduras.

En el estado de Baja California, en el municipio de Mexicali, la empresa Servicios Textiles de Baja California S.A. de C.V. es una de las que se muestran más irregulares en el manejo del agua, más allá de sus índices de contaminación, pues a pesar de que cuenta con la autorización federal para utilizar industrialmente hasta 269 mil 229 metros cúbicos de agua al año, parece que no desecha una sola gota. No cuenta con permisos de ningún tipo para desalojar las aguas resultantes de su actividad industria, las que se presume van a dar al colector de aguas residuales del municipio.

Aquí lo cuestionable no es el que se utilice la red de drenaje municipal para el desalojo de las aguas industriales de la textilera, sino el punto que se resalta -por parte de integrantes de la organización defensora del agua Mexicali Resiste-, es que es el gobierno municipal, con la contribución económica de los ciudadanos, es el que está pagando para sanear las aguas de las que se beneficia económicamente la empresa.

Pero si el caso de la empresa Servicios Textiles de Baja California S.A. de C.V. parece escandaloso, habrá que ver lo que hace la fábrica Textiles de Morelos S.A. de C.V., la que se ubica en el municipio de Cuernavaca y que se beneficia con Un Millón 419 mil 120 metros cúbicos de agua, el equivalente a lo que le cabe una vez y media al estadio Azteca si se pudiera llenar de agua.

Esta empresa no solo se está acabando el Manantial Chapultepec, sino que sus niveles de producción textilera superan por mucho el volumen de agua que se le autoriza para extraer, por lo que se ha señalado –según fuentes del sistema de agua potable de Cuernavaca- que también se abastece de la red de agua potable del municipio, contribuyendo a la escasez del líquido entre las colonias aledañas a la empresa.

Además Textiles Morelos, pese a los grandes volúmenes de agua que utiliza industrialmente no manifiesta públicamente ningún permiso para el desalojo de aguas con residuos contaminantes, por lo que oficialmente allí no se genera un solo litro de agua contaminada, aun cuando el cauce que cruza el Área Natural Protegida Barranca de Chapultepec, cuyas aguas se tornan rojas y azules a causa de la pigmentación por Anilina, dice lo contrario.

Pero esta situación, ya no la de la extracción furtiva del agua sino la de la evidente contaminación, parece pasar de noche para la autoridad federal, pues a pesar de las cinco revisiones que ha hecho la Procuraduría Federal del Medio Ambiente (Profepa) en los últimos tres años, no ha arrojado ningún tipo de sanción para esta u otras textileras que operan en esta región hidrológica del Balsas.

En el estado de Hidalgo, concretamente en el municipio de Tepeji del Río, se repite también la inconsciente actividad industrial de las textileras: la firma textiles Niza de Hidalgo S.A. de C.V., que utiliza principalmente el agua para el lavado y teñido de telas, no cuenta con ningún permiso de extracción, pero si con uno que le autoriza a desechar 83 mil 950 metros cúbicos de agua al año, cuyo volumen, que no se sabe de dónde se obtiene, va directo al cauce de un canal sin nombre que a lo largo afecta al río Pánuco.

Aquí, en el municipio de Tepeji del Río, también opera la fábrica Textiles Nyl Zon S.A. de C.V., que accede en forma anual a solamente a 595 metros cúbicos de agua, pero de manera ilógica genera aguas residuales por el orden de los 10 mil 220 metros cúbicos de agua, los que luego de utilizarlos en el teñido y lavado de telas son arrojados directamente al cauce del río Tepeji, donde la contaminación, al igual que el rio Atoyac, ha llegado a niveles críticos.

 

 

[1] Comité Estatal de Información Estadística y Geográfica del Estado de Puebla, Censo Poblacional 2017.

http://ceigep.puebla.gob.mx/informacion_basica_municipio.php

[2] Comité Estatal de Información Estadística y Geográfica del Estado de Puebla, Censo Poblacional 2017.

http://ceigep.puebla.gob.mx/informacion_basica_municipio.php

[3] Fundación Botín, Conclusiones del Análisis sobre el Uso Responsable del Agua en el Sector Textil, España, 2012.

[4] CNDH, Recomendación No. 10 /2017 Sobre La Violación a los Derechos Humanos a un Medio Ambiente Sano, Saneamiento del Agua y Acceso a la Información, en Relación con la Contaminación de los Ríos Atoyac, Xochiac y sus Afluentes, 21 de marzo del 2017.